sábado, 30 de agosto de 2008

Marditos Watías

Antes había motilones, que se dividían a su vez entre motilones buenos y motilones malos. Los buenos, es de suponer, eran los que se dejaban joder por los blancos o, en su defecto, aceptaban espejitos por tierras. Ahora no hay motilones sino yukpas y baríes, que bajo la dictadura chavista se han vuelto todos malos: no hay espejito ni negocio que valga. Es de suponer que habría motilones buenos y malos tanto entre los yukpas como entre los baríes.
Cuando veo hoy en día a esos mis hermanos indígenas pidiendo limosna en los semáforos, vestidos con harapos, mugrientos y espelucaos, me doy cuenta que peor plaga que el hombre blanco no hay: es el único animal capaz de crear las condiciones ideales para que no les quede otra solución que ir a Maracaibo a pedir. Esto ocurre en muchos semáforos, pero sobre todo en uno que está en la avenida Delicias, frente a Panorama (er periódico de la robolución), diagonal a tribunales y a plena luz del día. Esa vía conduce al terminal de pasajeros y no está muy alejada de la basílica, de la gobernación y de la alcaldía, para agregarle desidia a la vaina. Nadie que haya estado en Maracaibo me va a decir que no sabía.
Los baríes y yukpas, tengo entendido (nunca he estado en la sierra de Perijá, soy un animal de ciudad: cuando tengo media hora sin ver un semáforo me pongo nervioso), viven en zonas inhóspitas y de difícil acceso. Una pana yukpa me contó que para ir a su comunidad había que atravesar hasta diez veces el mismo río serpenteado. Me he preguntado si siempre ha sido así, y siento una voz que me dice que no, que si nos ponemos a ver los hermanos indígenas antes mencionados preferirían vivir en la planicie y no en la montaña, dadas las ventajas que tiene la una sobre la otra que, por supuesto y dados mis antecedentes agorafóbicos, no voy a mencionar. A los yukpas & baríes los sacaron de su territorio hace poco, tanto que hay registros fotográficos de la masacre.
Todo empezó con las compañías petroleras gringas cuando apareció el mardito mene. Yukpas y baríes ocupaban hasta las riberas del Coquivacoa, lo que es un territorio amplísimo; si nos podemos a ver eran unos terratenientes entonces. La exploración en búsqueda del petrolio los expuso al contacto con el watía (el nombre con que llaman los yukpa a todo el que no es yukpa) y empezó una etapa muy negra en la historia de estos pueblos. Enfermedades, alcohol, espejitos. Así, para empezar, los alejaron de las orillas del lago con la excusa del petróleo. Pdvsa como heredera de esas deudas históricas debería resarcir de alguna manera el daño causado como ocurrió en Nueva Zelandia con los maoríes (a correr pa la Güiquipedia, no joda).
La riqueza petrolera empezó las desgracias que continuó la riqueza de sus tierras. La construcción de la carretera, necesaria para la industria petrolera, Machiques-Colón permitió acceso rápido y seguro a los colonos con ganas de deforestar para negociar madera. Un grupo importante de watías empezó a colonizar esas tierras para montar materas, haciendas y granjas. En esos predios los conucos aborígenes desentonaban y no eran bien recibidos. Los futuros dueños de las tierras ancestrales de los hermanos indígenas los sacaron a plomo limpio, les destruían los conucos, atemorizaban a niños, mujeres y ancianos. No vayan a creer que lo hacían a caballo y con lanzas, lo hacían desde camionetas pickup con armas largas y miras telescópicas. Mientras los indígenas huían hacia la sierra los ganaderos, apoyados los rifles en el cajón de la camioneta, hacían puntería y los iban “cazando”, como ellos mismos referían, güisquicito en mano en la casa grande de la matera. Una vez realizada la matanza se acercaban en las camionetas hasta los cadáveres, les cortaban la cabeza, las agarraban por los pelos y con tres o cuatro cabezas en cada mano, click, se tomaban fotos. No es que me contaron que alguien las vio: yo las vi con estos ojos que se han de comer de los gusanos, la historia que describía el safari la escucharon estos oídos míos, en otros términos, claro. En el relato había frases como esas bestias corrían como animales.
En otros casos les llevaban comida y medicamentos en helicópteros (no dudo que tuvieran las insignias de la cruz roja). Dejaban los paquetes con la ayuda humanitaria, cortesía de los watías, y despegaban raudos. Los remarditos ganaderos, como iluminados por Jítler, envenenaban los alimentos destinados a grandes y niños por igual. Los actuales dueños de esos territorios tan heroicamente conquistados son, en muchos casos, hijos o nietos de los retratados sonrientes de las fotografías referidas, de los que enviaban comida. Esos terrenos están llenos de sangre inocente que clama, en el menor de los casos, venganza.
Cuando empieza la era Chávez en Venezuela los hermanos indígenas de la sierra se dan cuenta que la actitud del Ejército, agresor histórico de sus étnias, cambia. Se enteran de cosas que pasan en el resto del país con otras comunidades indígenas y piden sus quince minutos de fama. Como dije, el hombre blanco es el ser más mardito sobre la tierra y en este caso volvieron a salir victoriosos: nombraron una comisión. Perón recomendaba que si se quiere hacer algo bien, debe hacerlo uno mismo; si se quiere que se haga mal y con retrasos, basta con delegarlo; si no se quiere que se haga en absoluto, se nombra una comisión. Algo así pasó en este caso.
Sé de una comisión de demarcación de territorios indígenas nombrada por el ministerio del ambiente que estafó a los indios al reconocerle derechos a los watías asesinos. No es de extrañar: la dicha comisión la encabezaba el tristemente recordado en este blog Lolito, acompañado en esta oportunidad de otro personaje, no menos oscuro aunque parezca exagerado, militante de bandera roja, llamado Mauro Carrero. En una cuestión tan seria como ésta no puede participar un militante de un partido de oposición tan mierda como la bandera roja del coño esa. Me pregunto dónde estaría Mauro si el golpe de abril se hubiera dado y dónde estaríamos nosotros y se me para el pelo. El rol de este triste dúo es pobre. Siguen cobrando por asesorías a la comisión de demarcación, por tanto les conviene que esto se dilate hasta el infinito y más allá. Estafaron a los baríes y eso está mega documentado en Aporrea®, filial mediática de Pdvsa. Estos otrora discípulos de Lusbi se revelaron y mostraron su colmillo amarillo tramposo. Hay otras voces menos comedidas que hablan de sobornos, corrupción y hasta amenazas de muerte, pero eso no está ni remotamente comprobado.
Entregaron a los baríes un documento de demarcación que les hacía dueños de menores hectáreas que las que habían otorgado los adecos y copeyanos de la cuarta república. Estos sesudos analistas, uno de ellos musicólogo y el otro cagado de mierda, entregaron tierras, a veces no solicitadas, a invasores y minería de carbón. No tuvieron las bolas para romper el cerco burocrático (eran adalides de una institucionalidad muy maricona y cobarde) que pudo haber ahorrado tanto a los compañeros indígenas en sus demandas por una tierra libre de hacendados y mineros. Un peo que tiene Lolito con Edipo, con Corpozulia, con Homo et Natura…
Ahora están como caimanes en boca de caño revuelto. No se han pronunciado públicamente, no redactan ni una hoja, mudos quedaron porque están implicados en esta burocracia inepta que todo lo ralentiza mientras el pueblo indígena se muere de lechina, de hambre, de dolor. En qué términos se puede dirigir un militante de bandera roja a Chávez, es muy curioso este caso, ¿lo tratará de sátrapa tirano o de compañero presidente? Otra pregunta necia tendría que ver con la cobertura de Canar Seta de este conflicto. Lolito está en ambas partes y no ha desmentido a nadie de nada por la señal de esa televisora comunitaria maracucha.
Hay cuatro haciendas de miles de hectáreas en la entrada a Kasmera, propiedad de los famosos y marditos hacendados Chávez Vargas. Invadieron las tierras y bautizaron las haciendas Ceilán, Medellín, Maracay, Brasil y Cusare, si la memoria no me falla. Nuestros panas yukpas reclaman el 100 por ciento de esas haciendas pues está comprobado en la historia antropológica y en la memoria indígena que ese territorio les pertenece. Los invasores son tan descarados que no tienen ni un documento de propiedad (¡lógico!) pero exigen el pago de bienhechurías.
A los terratenientes no les falta cinismo: invocan la seguridad alimentaria como justificación al despojo. Esos marditos históricamente han botado la leche a los ríos para que los precios se mantengan. Son marditos por todos lados: al tirar la leche al río comenten un pecado horrible y de paso contaminan y se llevan por los cachos el ecosistema. Solamente por eso, el gobierno no debería pagarle nada a los ganaderos invasores.
El 23 de abril de 2008 un grupo armado asaltó las comunidades Chaktapa y Guamo buscando a Sabino Romero Izarra. La rutina se repitió el 13 y el 21 de mayo. El 7 de Julio, ese mismo grupo armado, encabezado por el ocupante de la hacienda Kusare, Alejandro Chávez Vargas, volvió a amenazar y agredir verbal y físicamente a los miembros de la comunidad. Ese día en una exhibición de valentía y fuerza, el watía Alejandro Chávez Vargas, golpeó y empujó a un abuelo de 109 años de edad. El 22 de Julio falleció José Manuel Romero a raíz de los golpes recibidos. El acta de defunción certifica la venta de la inocencia de Chávez Vargas al determinar la causa de la muerte: parasitosis.
La vida de un indígena vale más que toda la gloria de una gestión pública, pero en este caso hay elementos agravantes por la muerte del anciano. Los compatriotas yukpas basan su cultura en la oralidad, por lo que el anciano cobardemente asesinado era portador de una gran cantidad de conocimiento. Su nieto me dijo que se trataba de un científico y un historiador del pueblo yukpa; que el abuelo fue quien los enseñó a reconocer plantas medicinales, a hacer y envenenar flechas, a fabricar sombreros. Ese muerto es en buena parte responsabilidad de la mediocre comisión de Lolito y Mauro. Nos parece que es éste el elemento más relevante de todo el conflicto: quién va a pagar ese muerto. Todo indica que nadie, total, no es el primero ni el último. Me pregunto qué diría Evo al respecto.
El ejército no se mete con los indígenas mientras se mantengan en lo que los watías reconocen como territorio indio, el problema es cuando salen a reclamar lo suyo, el terreno que ellos saben que les pertenece: el ejército y la Guardia Nacional se ponen de parte de los ganaderos invasores contra los legítimos y ancestrales dueños.
En esa zona la presencia del estado es más bien precaria. Por ahí pasan contrabando, armas, drogas, los paracos hacen su constante agosto, en fin, tierra de nadie. La presencia indígena entorpece todas esas actividades que los invasores toleran y facilitan. A eso tenemos que sumarle el elemento de los desplazados por la violencia en Colombia, miles y miles de watía, que para los terratenientes significan mano de obra esclava, hombres, mujeres, niños y ancianos transitan por esos terrenos expuestos a cualquier peligro. En este caso es la geopolítica lo que opera en contra de los indígenas.
Como se ve todos los elementos que representan riquezas naturales, recursos agropecuarios y ubicación estratégica atentan en contra de las comunidades indígenas. Siempre ha sido así desde que los españoles llegaron. Las perlas de Cubagua significaron el exterminio de sus habitantes; la plata del Potosí hizo lo mismo; el petróleo lo hace a diario en todo el mundo… desde esta gloriosa y humilde página consideramos que independientemente de la posición que mantiene Chávez a favor de los indígenas, sus funcionarios se comportan como los terratenientes. Será porque la vida (y portarse “bien”) puede llevar a cada uno de esos funcionarios a ser terrateniente, pero a ser indio no. Hay además un tipo de ganadero muy perverso: el que es a la vez ganadero y militar, se supone que en el último caso se pondrá de parte del gremio ganadero. El papel de la ministra Nicia es patético y no lo comentaré, ya he hablado demasiadas peperas. Tampoco hablaré del papel de la UBV ni el de Fundayacucho, pero les recomiendo que lean nuestro otro blog, Clorofila Azul, donde Cano tiene todo ordenado y bien escrito, a diferencia del caos y la falta de originalidad de Marditos Todos®. Esto lo dejo de último con la esperanza de que nadie haya llegado hasta aquí por lo largo del artículo y Cano no se raye por aparecer aquí con la gente de Corpo y Carbozulia ni con los ganaderitos asesinos. El link de Clorofila Azul aparece aquí mismo, así que no duden en puyarlo y acceder a información de la buena.
Pobres motilones: tan cerca de Manuel Rosales y tan lejos de Chávez (de Hugo Rafael, no de los marditos Chávez Vargas).

4 comentarios:

José Javier Franco dijo...

Camarada, se fumó una lumpia... ¡Y de las buenas! Este es uno de los mejores artículos que he leído sobre el peo en la Sierra, con mucho del discurso de Lusbi y de José Quintero Weir, que son los que llevan la razón en este caso, aunque en otros, sobre todo mi querido joseíto, esté pelando una bola... Ahhh, tenéis que llamar al niño Joaquín por teléfono a ver de qué lado está, que es hacendado de por esos lados... Un abrazo grande

Anónimo dijo...

saludos, esta bueno el articulo, sera que se puede convertir a comic? para publicarlo por ahi?
jp.
dime que pienas y la movemos.

cano dijo...

Escrito está el dolor y la cronología del saqueo. Tierra dolida que ha visto piel herida, alma en ocaso.

La dignidad del pueblo indígena se sustenta en sus acciones e ideas y estas a su vez surgen en lo físico del terreno: hablamos de territorio indígena.

Para que vivan los indígenas y crezca la cosmovisión que les acompaña. Para ser diverso país donde caben otros pueblos naciones. Que se acabe ese miedo maldito al sececionismo disque promovido por indígenas, que se acabe de raíz ese mantuanismo, esa malparidez, esa estrechez mental de seguir pensando en el asistencialismo que cuida y salvaguarda a los indígenas. Que se acabe la burocracia que juega a su bolsillo y a su estatus academicista.

Que todos entendamos que la vida está plena de clorofila y río y que cada vez que se agrede a un abuelo, a un indígena abuelo se muere la posibilidad cierta de ser país pleno, de ser humanos!!!

Alberto Carlos Bustos, ahí seguimos...

Por cierto: siguen las exigencias para que se eliminen los cargos a los cuatro compañer@s detenidos ese viernes 22 de agosto de 2008, difícil día.

Sigue la exigencia para que se devele lo acontecido con el abuelo yukpa José Manuel Romero. Basta de impunidad carajo!!!

Pendiente con las andanzas de del ex gobernador Arias Cárdenas y su rol en la aclaratoria de lo acontecido.

Pendiente de los hacendados y sus mañas con el Consejo Legislativo del Estado Zulia (CLEZ).

Citando a Beneddetti, querido Mario: "Despabílate amor, que el horror amanece"!!

Con afecto,

Cano.
www.clorofilazul.blogspot.com

JUANCHO SOTILLO dijo...

Compadres todos
De verdad que la arrechera no hay que dejarla pasar.
La rabia impulsa la acción.
Manuel, hermano, te felicito por haberme contao tantas cosas y, sobre todo, por haberme parecido corto el artículo (lo que implica, dados mi astigmáticos ojos) que está más bueno quel carajo.
Un abrazo, hermanos, compañeros, compas
dondequiera que anden por ahi

JUANCHO